El sector de la obtención vegetal necesita un entorno en el que desarrollar todo su potencial

Javier de Sebastián, Winter Market Manager en Limagrain Ibérica y desde el pasado 9 de marzo presidente de ANOVE, enumera los retos a los que se enfrenta en este período de cuatro años al frente de la asociación. Su misión es promover la actividad y el reconocimiento del sector obtentor, generando valor añadido a través de la innovación y la colaboración con las administraciones públicas, las instituciones científicas y académicas y los diferentes eslabones de la cadena agroalimentaria. ANOVE es la asociación que agrupa a las compañías y centros públicos dedicados a la investigación, el desarrollo y la explotación de nuevas variedades vegetales.

Fecha: 13-Apr-2023

Fuente: Interempresas

Retos de la nueva Junta Directiva de ANOVE 2023-2027

Durante los últimos cuatro años, periodo en el que tuve el honor de participar en la Junta Directiva de ANOVE 2019-2023 como vicepresidente, la asociación se ha tenido que enfrentar a una serie de acontecimientos que han desestabilizado los equilibrios que han dominado las ultimas décadas y que han permitido avanzar a la sociedad como pocas veces en el pasado.

La pandemia del COVID-19, las distorsiones de las cadenas de suministros y más recientemente la guerra desencadenada por Rusia en Ucrania, nos han hecho despertar de este sueño y darnos cuenta de que el acceso a las materias primas y la seguridad alimentaria no es una evidencia, hay que trabajarlas y asegurarlas. Más aún, la demografía y las necesidades alimentarias chocan frontalmente con la limitación de tierras cultivables y el Cambio Climático, que parece acelerarse.

Por tanto, la sociedad se enfrenta a un reto tremendo, alimentar a la humanidad preservando el medio ambiente y mitigando el Cambio Climático en la medida de lo posible. Difícil ecuación que nuestros agricultores y ganaderos deben resolver, y para lo cual estamos convencidos que el sector de la Obtención Vegetal es una de las claves, como lo ha venido siendo en las últimas décadas.

Pero para poder acometer estos retos, el sector de la Obtención Vegetal necesita un entorno en el que poder desarrollar todo su potencial, y concretamente en lo que se refiere a:

  • Seguridad Operacional, para lo cual es necesario disponer de una Reglamentación que dé certezas y disipe incertidumbre y amenazas.

En concreto, en este próximo período en Europa será crítico que podamos influir en la redacción final del nuevo Reglamento sobre el Material Vegetal de Reproducción (PRM), que armonizará y sustituirá a toda la reglamentación europea al respecto.

  • Acceso a las mejores y más avanzadas tecnologías que permitan acelerar y hacer más preciso el proceso de mejora genética de las plantas.

Europa no puede permitirse perder el tren con las nuevas tecnologías de Edición Genética, o cuales quiera nuevas tecnologías que nos permitan avanzar más rápido y mejor. Por supuesto que una reglamentación adaptada es necesaria para regular este o cualquier otro avance tecnológico, una reglamentación que permita la adopción por la sociedad de los productos obtenidos con su uso, una vez verificados su valor e inocuidad para el ser humano y el medio ambiente.

  • El respeto y la correcta valorización de la Propiedad Intelectual, que permita al sector seguir invirtiendo en innovación.

Para que los Obtentores Vegetales puedan mantener el alto nivel de inversión en innovación que caracteriza este sector y que está en la base de su capacidad de generar progreso productivo, es necesario desarrollar modelos de remuneración a la innovación que realmente funcionen y sean respetados. Necesitamos innovar, permitiendo la competencia leal entre los Obtentores, pero sin confiscar el progreso. Es decir, tenemos que asegurar la remuneración justa y equilibrada por la Propiedad Industrial, al mismo tiempo que permitamos la acumulación de innovación sobre los avances previamente obtenidos.

Esto retos son importantes, en línea con las oportunidades generadas en caso de conseguirlos, pero somos conscientes que para batirlos necesitamos la ayuda del resto de actores de las cadenas de suministros de alimentos, incluidos los consumidores. Sin embargo, nuestro sector y nuestra actividad son muy poco conocidos en la sociedad. Necesitamos comunicar activamente a los diferentes niveles, quién somos, qué hacemos, qué valores hemos aportado a la sociedad a lo largo de nuestra historia, y qué podemos aportar para que nuestros agricultores puedan resolver la complicada ecuación a la que hacía referencia al principio de estas palabras. Tenemos que ser capaces de calmar los miedos atávicos a lo nuevo en lo que respecta a la alimentación y a la ciencia. Tenemos que hacer un esfuerzo de transparencia y de comunicación que conecte con la sociedad, sin complejos y sin arrogancia.

No son pocos los retos a los que nos enfrentamos, pero estamos preparados para abordarlos, para trabajar en unidad con el sector y dar respuestas a todos los eslabones de la cadena, desde el agricultor al consumidor. Y todo ello, cumpliendo con las normativas que desde Europa nos fijan como el Pacto Verde.

Perspectivas de la campaña de primavera

La campaña de primavera está marcada, otro año más, por la falta de agua en muchas zonas de España, lo que va a condicionar la elección de los agricultores en las próximas siembras; de hecho, ya lo están haciendo en las zonas donde ya han comenzado con este proceso.

En la campaña pasada la superficie de maíz, que mayoritariamente se siembra en regadío (alrededor del 80%), descendió un 14%. Se espera que en ésta lo haga otro 10%, por la falta de agua en la cuenca del Ebro, Cataluña, sistema del Pisuerga en Castilla y León, Guadalquivir y Guadiana (aunque se han recuperado en parte las reservas, es de esperar que los agricultores prioricen cultivos como el tomate o el arroz). No obstante, el cultivo del maíz sigue siendo muy atractivo para los agricultores; aunque su cotización haya bajado, desde los máximos del otoño pasado hasta los 275-290 €/Tm actuales, sigue siendo un cultivo muy rentable, empujado también por la bajada del precio de los fertilizantes, especialmente la Urea, que ha visto recortado su precio un 55% desde los máximos del otoño.

Por el contrario, el cultivo refugio volverá a ser este año el girasol dada sus menores necesidades de agua y la menor inversión para hacer frente a este cultivo. El año pasado subió un 40% la superficie sembrada y éste se espera sólo un recorte del 6%, principalmente en la zona centro y sur de España, ya que en Castilla y León se espera que la superficie se mantenga, y aumente en el valle del Ebro, por la bajada ya mencionada del cultivo del maíz.

En cuanto al cultivo de la remolacha en la zona norte de España, la superficie final que se va a sembrar es bastante incierta por la prohibición de sembrar semilla tratada con neonicotinoides, contrarrestada por el empuje que está haciendo la industria con precios más atractivos para los agricultores.